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La economía soviética en la Gran Guerra Patriótica (III).Ayuda extranjera (II)

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Los productos alimenticios fueron una de las ayudas más importantes, si no las más, de las que recibió la URSS por parte de sus aliados anglosajones: harina, azúcar, carne enlatada... alimentos que devoraría el Ejército Rojo y otros colectivos, (muchos de ellos poseedores del carné del partido). De hecho los rusos consiguieron hacerse con el tercio del total de las existencias agrícolas enviadas por EEUU a sus aliados. Respecto al valor total de la ayuda alimentaria inglesa a la URSS, esta llegó a alcanzar los 420 millones de libras esterlinas. Sin esos alimentos Rusia no hubiera podido poner en pie de guerra a un ejército tan poderoso, pues una gran parte del mismo lo hubiera tenido que destacar en la economía. La alternativa hubiera sido la hambruna generalizada, y Stalin no deseó jamás que se repitiera lo sucedido en la región de Samara en 1.921. En aquel terrible año las gentes morían por miles y muchos de los supervivientes escaparon de las garras de la muerte por medio del canibalismo.
Todo lo dicho no se puede entender en toda su magnitud si no es teniendo en cuenta la variación del producto agrario bruto soviético durante los años del conflicto. Si este producto era de 100 en el año 1.940, al año siguiente estaba en 62, en 1.943 bajo hasta la asombrosa cifra de 38. ¡Al año siguiente; 1.944, en plena ofensiva victoriosa contra las fuerzas de Eje aún bajó un punto más! (1). Este fue el precio que pagaron los “Rojos” por dotar a su ejército de innumerables hombres, drenando el campo de sus más fuertes brazos. Aunque la mano de obra femenina sustituyó en masa a los campesinos varones no bastó para alcanzar los niveles de preguerra, por otra parte los alemanes se habían hecho con extensísimas regiones de cultivo. Sin la Ley de Préstamo y Arriendo Rusia hubiera padecido una carestía de alimentos gravísima, para salir malamente de ella hubiera tenido que mantener en las tierras de cultivos a una importante porción de los soldados que lucharon en el Ejército Rojo.
Sea como sea en el país de los soviets ser campesino nunca fue lo que se dice un “chollo”. Los "kulaki" lo averiguaron en sus propias carnes, y Stalin sabedor que una de las causas inmediatas de la caída del régimen de Nicolás II fue su incapacidad a la hora de abastecer de grano a las ciudades mando asegurar a la perfección el abastecimiento. Los siervos del régimen, (los alegres y esforzados muchachos del NKVD) se encargaron de peinar bien los campos de cultivos. A la inversa que en Alemania en el campo se vivía peor que en la ciudad… y es que el campesinado ruso fue mucho más refractario al régimen que los obreros urbanos, los famosos proletarios.
Rusia también recibió casi dos mil locomotoras, cosa que le vino de perlas, puesto que sólo fabricó 92 durante la guerra. 11.000 vagones de carga también fueron descargados en los puertos americanos junto a 540.000 toneladas de raíles que dieron para tender 7.669 millas de vías férreas, (es decir, el 56% de los raíles de tren usados por la URSS durante la guerra). Aquí también hemos de tener en cuenta la red ferroviaria capturada por las fuerzas del Eje, esto hacía mucho más necesario ese material.
Armas ligeras “sólo” se importaron 152.000, pero 15 millones y medio de pares de botas americanas, que fueron muy mal vistas por los soldados rusos puesto que no estaban preparadas para el duro invierno ruso, llegaron a manos de los miserables “frontoviki(2).
Otro elemento de importancia primaria fue el material de comunicaciones cedido por los anglosajones; 380.000 teléfonos de campaña y un 1.000.000 de líneas de teléfono mejoraron el mando y control ruso, que dejó de ser pésimo para pasar a ser mediocre, (no pasemos por alto que el mando y control alemán era por aquel entonces el mejor del mundo).
También recibieron 20.000 bisturís, 15.000 sierras médicas, 100 equipos transportables de rayos X, 4 toneladas de anestesia y más de un millón de antibióticos. Este material médico ayudo en algo a los siempre sobresaturados servicios médicos del Ejército Rojo, que aunque en su mayoría eran buenos profesionales tuvieron siempre que lidiar con las consecuencias del uso generoso y despreocupado por parte del mando soviético de las vidas humanas a su cargo.
Tres cuartas partes del cobre consumido en Rusia era de importación. Además; 328.000 toneladas de aluminio y 900.000 de acero fueron traídas de América. Por recibir recibieron una refinería petrolífera entera y todo.
Como ya hemos comentado las industrias soviéticas se centraron en fabricar cantidad fabulosas de ciertos equipos. Pero a cambio de tener tanto carro y cañón dejaron de fabricar muchos camiones, motocicletas, jeeps, vehículos acorazados de transporte de personal, equipo médico, infraestructuras, etc.
Según escribió Nikita Kruschev en sus memorias (no publicadas hasta la década de los años noventa), muchas veces escuchó a Stalin reconocer en su círculo más cercano el valor de la ayuda aliada. Stalin admitió que sin esa ayuda teniendo en cuenta la pérdida de las industrias Rusia hubiera perdido la guerra. Zhukov dijo en 1.963 que sin la ayuda capitalista la URSS no hubiera podido seguir combatiendo.
Sin la ayuda aliada Rusia hubiera acabado Kaputt.
Como apunte curioso comentar que como reconocimiento a la inmensa ayuda de guerra aliada Stalin decidió anular el “KOMINTERN”. Posteriormente la URSS participó en la Conferencia Monetaria de Bretón Woods y en el proceso de creación de las Naciones Unidas.
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(1).-Nove. A. An American History of the USSR. Penguin Books. Harmondsworth. 1.969. P. 272.
(2).-Denominación que recibía el soldado de recluta ruso. Equivalente al “Landser” alemán.

La economía soviética en la Gran Guerra Patriótica (II).Ayuda extranjera (I)

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El valor total de las exportaciones norteamericanas, en términos de Prestamo y Arriendo, desde 1.941 hasta septiembre de 1.945 fue de 32.515 millones de dólares, de ellas 9.478 fueron a parar a la URSS (1).
El apoyo a la URSS fue siempre complicado pues no se dispuso de una planificación conjunta para evaluar las necesidades, salvo aquella que surgía ocasionalmente en las reuniones de jefes de estado. Normalmente el Gobierno soviético establecía una lista de peticiones y luego dejaba hacer a EEUU, es decir, a los responsables de Préstamo y Arriendo establecer las prioridades a la hora de hacer efectivas las entregas.
Sólo el 4% de las armas usadas por los soviéticos las suministraron sus aliados capitalistas. El 15% de los carros de combate usados por la Unión Soviética y casi el 20% de las aeronaves fueron entregados por los estadounidenses y los británicos. Respecto a los carros de combate los rusos consideraban que, o bien eran demasiado pesados, como el Churchill Mark III británico, o demasiado ligeros, como el General Lee estadounidense, al que llamaban con un evidente humor ácido una tumba para siete hermanos (2). Desde 1.941, hasta abril de 1.944 la URSS recibió 3.734 carros estadounidenses, 4.292 británicos y 1.400 canadienses, (estas últimas básicamente meras copias de los ingleses). En total las importaciones de carros equivalieron al 16% de la producción total de carros de combate de Rusia en todo el conflicto. Pero los carristas soviéticos, a todos ellos en general les achacaban el adolecer de una potencia de fuego pobre.
En lo que se refiere a los carros y los cañones autopropulsados los soviéticos poseían unos enormes efectivos que ayudaron a paliar la caída escandalosa en la calidad de las tropas y oficialidad del Ejército Rojo, cuya formación acelerada afectaba a su efectividad en combate. Los rusos eran una especie de ejército de chusma. Pero con sus miles de carros siempre abrían brecha. Eso sí, pagando el inevitable peaje en equipo y vidas. De un total de 403.000 soldados que sirvieron en la arma de carros, 310.000 murieron, la mayoría quemados vivos o desmenuzados por la ardiente metralla. Muchas miles de esas máquinas producidas en masse ardieron o volaron hechas pedazos. Pero consiguieron su meta, sojuzgar a la Alemania nazi. Tenga muy presente el lector que la táctica del Ejército Rojo, más que generar una batalla decisiva consistía en sangrar constantemente al Ejército alemán, crearles continuas llagas supurantes que fueran debilitándolo hasta el punto crítico del colapso. Superioridad masiva en artillería, carros y “carne de cañón”. Desde la segunda mitad de 1.943 los “Rojos” jamás dejaron de atacar. En esa guerra de material Alemania, al menos el modelo de economía de guerra que los nacional socialistas eligieron para dirimir la guerra, tenía las de perder.
Respecto a la aviación tampoco los pilotos rusos saltaban de alegría al pilotar algunos modelos como el Kingcobra, que sustituyeron a los Yak, con gran disgusto de los experimentados pilotos soviéticos (3). Los ingleses enviaron a Rusia 2.800 Hurricanes y 22.300 Spitfire. Los Estados Unidos 4.700 Bell P-39 Aircobra y 2.100 Curtiss P-40. Esto da un total de 31.900 aviones de guerra tipo caza. Si tenemos en cuenta las cifras de producción aeronáutica soviética; 137.271 según Richard Overy, 136.314 Norman Davies, los aliados aportaron casi el 20% de los aviones de guerra soviéticos. Los bombarderos cuatrimotores eran desconocidos en Rusia pues sólo se fabricaron 96 Tupolev. Los rusos eran en este sentido como los alemanes, al sentir una marcada debilidad por la aviación táctica. Ahora bien, las aeronaves fabricadas por las factorías soviéticas fueron construidas en una importantísima proporción con el aluminio importado, (328.000 toneladas de aluminio fueron despachadas al país de los soviets). Por su parte la URSS sólo produjo 238.000 toneladas. Además de las aeronaves citadas, los EEUU suministraron a Rusia el 58% del combustible de aviación de alto octanaje que usaron durante todo el conflicto. Dicho lo dicho es evidente que sin la ayuda aliada la URSS difícilmente hubiera podido conseguir imponerse a las Fuerzas Aéreas Alemanas, (Luftwaffe).
La Unión Soviética produjo durante todo el conflicto 205.000 camiones, aún así no bastaban para el gigantesco esfuerzo bélico para el que se hallaban sumergidos. Hacia el final de la guerra las fuerzas soviéticas contaban con 665.000 vehículos a motor, de los cuales más de medio millón eran occidentales. Sin la ayuda aliada, Rusia no hubiera podido mantener sus pesados y primitivos escalones logísticos, así que sus comunicaciones de campaña se hubieran visto reducidas notablemente. Sin esos camiones los soviéticos no hubieran podido sostener las ofensivas que desarrollaron de 1.943 en adelante, (Briansk, Bagration, etc). Los camiones Studebaker rodaban a centenares de miles por las estepas y bosques rusos. Además, los camiones occidentales eran de calidad superior a la rusa. Los GAZ AA eran copias más o menos adaptadas a la geografía rusa de camiones Ford de hacía década y media. Por el contrario lo Studebaker eran camiones con más capacidad que los camiones GAZ AA, (2,5 toneladas contra 1,5), y más potentes, (87 caballos contra los de 50 rusos) (4).
Aparte de los camiones los aliados suministraron neumáticos, (el 43% del total usado por los soviéticos) y además una fábrica para que los rusos fabricasen sus propios recambios. No pasemos por alto que todos los vehículos necesitan cambiar las gomas cada cierto tiempo, y en campaña el desgaste se acentúa notablemente.
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(1).-Citado en Mildward. A.S. Historia económica mundial del siglo XX. La Segunda Guerra Mundial, Barcelona, 1.986, Tomo 5, p. 90.
(2).- Lozano. A. Kursk, 1.943. La batalla decisiva, Barcelona, 2.007. p. 211.
(3).- Fierro. A. Escuadrilla; La Amistad de los Pueblos, Colección Eurouniformes, nº 17, Madrid, 2.003.

(4).- Lozano. A. Kursk, 1.943. La batalla decisiva, Barcelona, 2.007. p. 212.

La economía soviética en la Gran Guerra Patriótica (I).Introducción

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Aunque pueda resultar sorprendente se sabe muy poco acerca de la historia económica de la Unión Soviética a lo largo de los cuatro intensos años de guerra habidos entre, por un lado, Alemania y sus aliados y, por otro, el imperio soviético. Para colmo de males la Segunda Guerra Mundial es aún la mayor laguna estadística del siglo XX, pese a los muchos años ya transcurridos.
La guerra no es, como se atreven a afirmar muchos, una situación puntual anómala que se repite cual infeccioso furúnculo a lo largo de la historia de la humanidad. De hecho los conflictos armados han acompañado al hombre a lo largo de su existencia con tanta frecuencia que queda automáticamente descartada la tesis de su naturaleza excepcional.
Un elemento clave que pasa muchas veces desapercibido es que para que se de un estado de guerra es conditio sine qua non que las dos partes tengan voluntad de combatir. Por ejemplo, los EEUU siempre dispusieron de una capacidad industrial y militar más que suficiente para batir a la guerrilla comunista de Vietnam del Sur y dominar a Vietnam del Norte. Lo que hizo perder la guerra a los Estados Unidos fue la quiebra de su voluntad de lucha a razón del colapso de su frente doméstico. Los comunistas asumieron la muerte de millones de sus conciudadanos, pero la población estadounidense no fue capaz de digerir la pérdida de 58.000 de sus soldados.
Otro ejemplo válido es el afgano, allí las diferentes tribus, pese a su desfase tecnológico expulsaron a los ingleses en el siglo XIX, a los rusos en el XX, (quizás lo hagan con los estadounidenses en el XXI) de su árida y dura tierra.
Como veremos más adelante la Unión Soviética estaba dispuesta al sacrificio, su capacidad de resistencia se endureció al máximo en la adversidad, en parte por la idiosincrasia del pueblo ruso, pero principalmente por la férrea, y todo hay que decirlo, cruel mano del PCUS.
El Ejército Ruso siempre ha hecho un generoso uso de las masas humanas que moran en sus extensos territorios. Los estamentos y clases directoras rusas han intentado compensar sus escasos medios de bienes de capital por medio de su uso. Sea como sea la indiferencia con que el país de los soviets dilapidó sus “activos humanos” llega a sobrecoger el ánimo.
En caso de guerra todo estado militarizará su economía dependiendo del grado de riesgo que acuse en el conflicto. Los estados que vean peligrar su existencia en grado absoluto, (por ejemplo Israel en las guerras árabe-israelíes) llevará adelante el concepto de potencial económico total al ser la única alternativa a la victoria la aniquilación. En este caso extremo se intentará tensar al máximo la capacidad productiva nacional, pero esto ni siquiera se cumplió en países como Alemania, (por razones ideológicas) o Japón, (por causas materiales). Pese a lo expuesto, aún así es necesario un poder capaz de señorear en grado absoluto a su población, como fue el caso de la Rusia soviética, o, en la situación de países más débiles, una victoria rápida, como Israel, cuya frágil estructura económica quebraría indefectiblemente en caso de mantenerse durante un tiempo más o menos prolongado la militarización de su economía.
El coste de la guerra no constituye por fuerza una limitación sobre el potencial bélico, pues esta limitación vendrá determinada por el plan estratégico global.
Durante la década de los 30 Rusia ya estaba inmersa en una carrera de armamentos contra los países no comunistas europeos, (todos menos ellos). En 1.934 Defensa se llevaba el 6% del PNB, en 1.937 el 13%, y en 1.941 del 25 al 30%.

El Reembarque de Dunkerque (V). Conclusiones

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Al final fue la terrible presión de las divisiones de fusileros alemanes la que colapsaron la bolsa, sumado a sus fuegos de artillería y ante todo y sobre todo la crónica disminución de pertrechos de todo género. El día 4 de junio la Whermacht entró en Dunkerque, una ciudad machacada por bombas y obuses, con buques varados y quebrados, restos de aviones destrozados, cientos de cadáveres dispersos y toneladas de pertrechos de guerra abandonados.
Los alemanes hallaron en la martirizada ciudad 2.472 armas de fuego individuales (la mayor parte de los soldados se llevaron su equipo personal a Inglaterra), 63.879 vehículos inutilizados o no, y 76.097 toneladas de munición abandonada. 40.000 prisioneros aliados fueron tomados en la bolsa, casi todos eran franceses que aguantaron hasta el final el embate alemán.
Todos ellos pasaron a los campos de concentración.
338.226 aliados escaparon de la bolsa. De ellos 120.000 franceses del 1 y 7 Ejército Franceses. El “milagro de Dunkerque”, para sorpresa de todos había ocurrido.
Pero aún así la operación "Golpe de Oz", ideada por Manstein y apoyada por Hitler contra el parecer de muchos dio sus frutos. La Whermacht capturó casi a 1.000.000 de soldados aliados (sin contar muertos y heridos) por sólo 60.000 bajas propias. La BEF se salvó, sí; Pero dejó en Francia todos sus pertrechos. Volver a poner en pie de guerra a esos miles de hombres costaría a la industria de guerra británica muchos meses de duro trabajo.
Winston Churchill en su obra; "Recuerdos de la Segunda Guerra Mundial" afirma que Hitler dejó escapar a la BEF para favorecer la posterior oferta de paz, (muy favorable ésta para Inglaterra, por cierto). Pero el mismo Guderian en sus memorias afirma que no halló confirmación de esta tesis ni en Hitler, ni en su entorno inmediato (1).
Según lo expuesto en este somero ensayo vengo a demostrar que pese a las concepciones racistas hitlerianas que consideraban a Gran Bretaña como un imperio hermanado por la sangre germánica aria, sangre que, (según el racismo determinista-materialista) les había permitido evolucionar, (creencia ilustrada del “progreso”) hasta un lugar de preeminencia mundial, lo cierto es que el Fhürer paró a los blindados porque en su opinión, (y en los de la mayoría) ya habían cumplido con su papel. Desde que Hitler supo que los aliados escapaban permitió el avance, ¡y aún entonces no creía que fuera posible que pudiesen escapar tantos!... a juzgar por las declaraciones realizadas a Mussolini. Algo normal, teniendo en cuenta que los mismos manos de la Royal Navy opinaba lo mismo.
Espero haber arrojado algo de luz para aquellos que le apasionen la historia militar.
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(1).- Citado en Guderian. H, Recuerdos de un soldado, Barcelona, 2.007, p. 130.

El Reembarque de Dunkerque (IV). La Operación Dinamo

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Ya desde el día 21 de mayo, Ejércitos Extranjeros del Oeste al mando del General Halder se había percatado de la existencia del insólito número de buques fondeados en los puertos de Dunkerque y Boulogne.
Hemos de recordar que el Lord General aconsejó el día 19 de mayo al Gobierno inglés que considerase un plan de huida por mar. Pero no fue hasta el día 26 cuando los alemanes cayeron en la cuenta de la basta operación de evacuación que estaba en marcha. Ese mismo día aviones de reconocimiento descubrieron en la rada de Dunkerque 13 buques de guerra y 9 transportes. El Estado Mayor de Rundstedt admitió que el intenso tráfico de radio, sumado a la ya comentada observación aérea demostraba que los aliados no pensaban esperar sentados en la bolsa a esperar como mansos corderitos su fin. El Coronel Henning von Tresckow, miembro del Estado Mayor de Rundstedt llamó a su amigo Schmundt destinado al Cuartel General del Fhürer para comunicarle las últimas noticias. Desde que Hitler fue informado ordenó el ataque general inmediato a las divisiones panzer, exactamente a la 1:30 PM, aunque no autorizó a los carros penetrar en la población, pues como ya hemos dicho aún tenía bien fresco lo acontecido a los carros de la 4ª Panzer que penetraron en Varsovia en setiembre de 1.939. El trabajo habría de finalizarlo la artillería.
En realidad el ataque no se inició hasta el alba del día 27, pues los necesarios preparativos así lo exigían.
28.000 miembros no combatientes del BEF ya habían sido evacuados a Inglaterra el día 26. El acontecimiento que dio la puntada final a la realización de la Operación Dinamo fue el inmediato colapso del Ejército Belga. Esta rendición se ejecutó el día 28 de mayo, y por ella la bolsa aliada se redujo notablemente.
Esta noticia sintió en Francia fatal.
Sea como sea la ofensiva contra Dunkerque no fue muy vigorosa, porque ya se daba por hecho el fin de toda esa masa acorralada. Por otra parte, y a juzgar por su impresionante trabajo ya realizado, la mayoría de los militares confiaban demasiado en el poder de la Luftwaffe.
Churchill estimó que como máximo podría evacuarse 50.000 efectivos (1). Los mandos superiores de la Royal Navy eran incluso menos optimistas. Aunque el día 26 fue cuando se puso en marcha la operación, no fue hasta el 31 cuando se contempló la posibilidad de evacuar a todos los ingleses, y a la mayor parte de los efectivos franceses.
El día 27 de mayo fueron evacuados 7.700 ingleses y el día 28, 18.000, muchos menos de los esperados. Pero el 29 se evacuaron 47.310 efectivos.
No obstante, el 27 de mayo los franceses contraatacaron en la zona de Amiens para eliminar la cabeza de puente alemana en ese sector. Este desorganizado y débil ataque francés fue rechazado sin problemas por los germanos. Al día siguiente el Coronel de Gaulle apoyado por la 51 División de Infantería "Highland" atacó la otra cabeza de puente sobre el río Somme. Tras un buen comienzo los anglofranceses tuvieron que replegarse. Las contraofensivas que temía Rundstedt y los demás estaban sucediendo, pero resultaron ser unas auténticas chapuzas; improvisaciones que muestran el grado de desesperación y ofuscación de los aliados.
El día 28 Rommel embolsó a 50.000 franceses en el área de Lille. Estas unidades pertenecían a parte del 1 Ejército Francés, y su resistencia permitió en no escasa medida el repliegue ordenado al perímetro defensivo de Dunkerque. Respecto al avance de Guderian, su 19 Cuerpo de Ejército Blindado avanzó muy poco en dos días de combates.
Las razones son varias:

1.- Los aliados se habían atrincherado y reforzado.
2.- Estaban haciendo un buen uso del terreno pantanoso y repleto de cursos fluviales típico de aquella zona.
3.- Densa red de fuegos aliadas.
4.- Los carros necesitaban reparaciones.


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Los aliados estaban en disposición, al comprimirse la línea de frente de asumir una defensa temporalmente viable que les permitiera, con una relativa economía de fuerzas ganar el tiempo necesario para asegurar la evacuación. Aunque tardaron un tiempo en percatarse de ello.
Al final el día 29 de mayo el mismo Guderian solicitó retirar a los carros para reaprovisionarlos y repararlos, detalle que olvida mencionar en el momento de escribir sus memorias. Todas sus unidades, menos la 1ª División Panzer recibió la autorización. De hecho Hitler desde Bruselas volvió a detener, (y esta vez definitivamente) a los carros.
En realidad los alemanes atacaron haciendo un extenso uso de la Luftwaffe y la artillería divisional y de campaña, así que los aliados no consiguieron desgastar en demasía los sistemas de armas de la Whermacht. Cuando los alemanes se veían sometidos a una red de fuegos aliada demasiada tupida, o se veían entorpecidos por una poderosa línea defensiva natural sometían las posiciones adversarias a una lluvia de fuego de saturación. Por otra parte, los aliados no disponían de inacabables reservas de munición. Así que el trabajo de destrucción de la bolsa se la dejó la jefatura a la sufrida infantería. Los blindados los necesitaba Alemania para la segunda parte de la Batalla de Francia. Infantería, artillería y aviación darían el golpe de gracia a los embolsados.
Sólo se dejaron actuar a 10 divisiones de infantería alemanas contra la bolsa aliada, pero en su lugar permaneció la intrincada estructura de mando anterior que no paraba que poníaermanecíats)ealizaci de poner trabas a un ataque realmente coordinado. Lo cierto es que el OKH ya había desviado su atención a la Operación Rojo; segunda fase de la Batalla de Francia.
Como dijo el Coronel Rolf Wuthmann:

"Ya nadie estaba interesado en Dunkerque".

Pese a que muchos confiaban en el poder destructivo de la Luftwaffe, (no sólo Göering y Hitler) lo cierto es que los aviones partían desde aeródromos alemanes, mientras que los ingleses sólo tenían que despegar desde aeropuertos situados a un puñado de kilómetros más allá del Canal. Las tripulaciones alemanas no tenían un entrenamiento específico antibuque y contra puertos, y muchos de los barcos usados para evacuar a los aliados eran condenadamente pequeños. A esto hay que añadir que el agua y la arena limitaban el poder destructivo de las bombas
En un principio los aliados hicieron uso de una defensa elástica con escaso uso de la maniobra, no fue el caso del sitio de la plaza de Lille, en donde parte del 1 Ejército Francés retuvo a cuantiosos contingentes germanos durante cuatro valiosos días, aunque ejecutando una defensa estática a ultranza. Mientras las líneas defensivas se iban comprimiendo y acortando los aliados intentaron con éxito mantener una última posición que permitiese a los buques operar la evacuación. Siempre se intentó durante esta retirada mantener la cohesión, cosa que impidió a los alemanes hacer uso de la maniobra. El terreno llano y repleto de cursos de agua facilitó la defensa, la tropa estaba más abrigada y en ocasiones los ejes de avance enemigos eran unidireccionales, eran predecibles. Esto facilitó a los aliados, sino la dislocación de las columnas enemigas, sí su retención temporal.
Las órdenes para evacuar franceses de Dunkerque no llegaron hasta el día 29, día en el W. Churchill dio la orden de que se diese la misma asignación de embarque para ambos ejércitos. Las consideraciones políticas del Primer Ministro británico son evidentes. Fue en este día cuando Dunkerque se puso al alcance por primera vez de la artillería pesada alemana. En la noche de ese mismo día Harold Nicholson; alto mando de la Royal Navy escribió en su diario:

"Confiamos en poder evacuar una pequeña parte de nuestras tropas" (2).

Hasta un día tan tardío como el 31 de mayo, (el día 4 de junio finalizó Dinamo) el propio Hitler comunicó a Musolini que muy pocos aliados escaparían de la bolsa. Ese día escaparon 68.014 efectivos.
Pese a los problemas de la Luftwaffe en Dunkerque se asignaron a la operación de hostigamiento 500 cazas y 300 bombarderos.
El día 27 la Fuerza Aérea Alemana dañó mucho los muelles y la misma ciudad de Dunkerque. Los cazas machacaban con sus ametralladoras las líneas de hombres que se disponían a embarcar.
El piloto alemán Paul Tenne dijo:

"Odie Dunkerque. Era simplemente matar, sin ninguna adulteración".

Ese primer día los británicos sólo evacuaron 7.669 soldados. Pero los cazas de la Royal Air Force Hurricans y Spitfires lucharon duramente contra los Messerschmitt 109. El Mayor Werner Kreipe, piloto de bombardero afirmó que caían sobre ellos con furia maniaca.
El piloto de Stukas Rudolf Braun afirmó:

"Esta fue nuestra primera ración de auténtica guerra".

Los días 28 y parte del 29 de mayo hubo mal tiempo, (niebla y lluvia) resultó imposible volar, y de ello se aprovecharon los aliados.
Los ingleses habían movilizado hasta 1.000 buques de todo tipo para agilizar la operación. Y el día 1 de junio volvió a plagarse el aire de aviones, para entonces muchos aliados habían sido ya evacuados.
Pero la Luftwaffe hizo mucho daño a los aliados. 235 embarcaciones de todas las clases inglesas y francesas fueron hundidas y 177 aeronaves de la RAF fueron derribadas. La RAF había realizado 2.739 salidas en el área de Dunkerque. Por contra a la Luftwaffe sufrió 240 aeronaves.
Por una vez los aliados consiguieron superioridad aérea local.
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(1).- Lukacs. J. Cinco días en Londres. Mayo de 1.940. Churchill sólo frente a Hitler. Fondo de Cultura Económica. Turner.
(2).- Ibídem.

El Reembarque de Dunkerque (III). Consecuencias de la Batalla de Arras: Miedo.

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Rommel, consciente de que el contraataque inglés estuvo bien cerca de separar a los “panzers” del resto de las fuerzas del Ejército alemán, (con todo lo que ello implicaba) cargó las tintas en su informe al Alto Mando. En este afirmó que había sido atacado por centenares de carros enemigos, y no menos cinco divisiones de infantería enemigas. Estas divagaciones exageradas, (en la Segunda Batalla de El Alamein el famoso General, ya por entonces mariscal volvería a caer en la desesperación) no dejaron de afectar a los mandos superiores. En consecuencia, el coronel general Rundstedt ordenó al 41 Cuerpo Panzer de Reinhardt, que marchaba en el flanco norte del Cuerpo de Guderian que detuviera su avance hacia el mar, y que se preparase a marchar hacia Arras en caso de despacharse ordenes en ese sentido. El Contraataque de Arrás puso en alerta máxima a Rundstedt, pero Brauchitsch y Halder no estaban de acuerdo con su extrema cautela, y sin autorización previa trasladaron el control del Cuarto Ejército al Grupo de Ejércitos B, al mando de Von Bock.
El día 24 de mayo Hitler voló al Cuartel General de Rundstedt en Charleville, enterándose allí de estas indebidas licencias. El Fhürer dio contraorden y afirmó que independientemente de que hubiera que dar tiempo a las divisiones de infantería para reducir distancias con las divisiones blindadas, sería una idiotez arriesgar los carros en los pantanos de Flandes, y más aún cuando le harían aún mucha falta en la segunda fase de la Batalla de Francia; “Operación Rojo", (la primera fase se tuvo a bien denominar "Operación Amarillo").
Todos estaban de acuerdo en pensar que los aliados no podrían salir de la bolsa, sólo era cuestión de tiempo su rendición. Además, había otros factores que Hitler tenía en mente. Uno de ellos era no enemistarse en demasía con la población flamenca que era relativamente amistosa al bando alemán, así que pensaba impedir en la medida de las posibilidades daños a sus propiedades.
La verdad es que pocos protestaron en esa reunión. Rundstedt estaba a favor de la prudencia. El General Günter von Kluge, comandante del Cuarto Ejército dijo a Rundstedt que los carros de Kleist debían reagruparse, que estaban muy dispersos tras la intensa cabalgada, y que al menos necesitaba un día para reparaciones, descanso y reagrupación. Rundstedt le concedió un día, el 24 de mayo, y con anterioridad Kleist ya se había “lanzado al monte” al comentar a Kluge que la mitad de sus carros estaban averiados, algo que de paso angustió a Hitler.
En suma. El Fhürer lo único que hizo fue dar valor inequívoco a la orden de Rundstedt.
A las 12:30 PM del 24 de mayo de 1.940, desde el Cuartel General del Fhürer se dio la orden de alto. Los comandantes de Grupos de Ejército y Ejército recibieron la orden al oeste de las líneas de los canales. El mandato de alto del OKH no sólo decía que había que ejecutar el alto y detenerse a la altura de los canales, sino que incluso había que abandonar las cabezas de puente, (entre ellas las del canal Aa ya tomado por Guderian y Reinhardt). Además, si Calais mantenía una resistencia muy poderosa, también debía ser rendida por la aviación. El mismo general Jodl comentó a un subordinado que no tenía lógica alguna sacrificar carros de combate cuando la Luftwaffe era más "barata".
El 25 de mayo Hitler mandó una carta a Musolini en donde le decía que pese a las afirmaciones de la prensa demoliberal y sus falsas conclusiones, en breve haría uso de sus carros blindados.
En resumen, la orden definitiva de Hitler de alto a sus fuerzas vino dada por:

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1.- Se tenía la percepción, (ya veremos más adelante que también en el campo aliado) de que las fuerzas aliadas de la gran bolsa ya estaban condenadas. En teoría a los alemanes sólo les quedaba por delante la “kesselschlacht”, (Batalla de Aniquilación).
2.- Gran parte del mando se hallaba temerosa ante las potenciales amenazas de esta “nueva táctica” que los aliados tuvieron a bien denominar “Blitzkrieg”, (término que, por cierto, Hitler consideraba ridículo (1). El temor por la reedición de un Marne a lo 1.940 le oprimía el pecho a más de uno.
3.- Hitler consideró, (sólo o en compañía) que sería una necedad arriesgar los carros en un terreno nada propicio a los medios blindados. Una tierra húmeda y repleta de cursos fluviales, no era buena para este tipo de arma. Aunque curiosamente lo olvidaría tiempo después en el desastroso debut invernal del carro pesado Tiger Panzerkampfwagen VI, en el frente de Leningrado. Para colmo aún pendía en las mentes de muchos mandos la debacle de la 4ª Panzerdivision “BlitzWhermacht, cuando atacó confiada a los ya derrotados polacos durante la etapa final de la Campaña Polaca. El resultado de tamaña arrogancia blindada fue la pérdida de 60 de sus carros (2).
4.- Hitler deseaba no desgastar mecánicamente a sus medios blindados, (ya había sufrido numerosas bajas en equipo).
Al final de la Campaña de Francia, el 50% de los carros de combate empleados, (2.439, sin contar los vehículos de mando) habían sido destruidos por el fuego enemigo o el puro desgaste mecánico que los hacían antieconómica o imposible su reparación (3). Debemos de tener muy en cuenta que aunque había habido enormes progresos en la tecnología militar desde la Gran Guerra un, por ejemplo, Panzerkampfwagen Mark II no es tan fiable mecánicamente como un M1 Abrahams MBT, (“Main Battle Tank”) de los que tiene desplegado EEUU en Mesopotamia. Según pruebas realizadas a los carros alemanes del tipo medio Panzerkampfwagen Mark IV Ausführung H a los que se les había realizado un completo test de operatividad en el polígono de tiro de Kummersdorf, los carros, entre los 600 y los 800 kilómetros necesitaban reparaciones de mantenimiento del motor, (en los peores casos se necesitaba sustituir íntegra la planta motriz), y en amortiguaciones y demás componentes tractores (4).
Animo a los lectores a calcular, haciendo uso de los mapas con los que acompaño las sucesivas entradas de este fraccionado artículo la distancia que hay entre Echternach (frontera germano-luxemburguesa) y Boulogne, o Gravelines, (costa del Canal).
5.- Es cierto que la Luftwaffe asumió por parte de sus mandos y por los comandantes de las otras armas demasiadas expectativas. Pero lo cierto es que su corto historial había sido impresionante… demasiado brillante. Se tiró tanto del hilo que este acabó por romperse. Las razones de la derrota la Fuerza Aérea Alemana las analizaremos en las siguientes entregas.
6.- El Fhürer se limitó a reafirmar lo que una porción muy importante del mando alemán ya compartía. No tomó la decisión en solitario.
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(1).Walsh. S. El Cerco Infernal. Madrid. 2.002. p. 10.
(2).VVAA. Panzer Ligeros. Barcelona. 1.999. p. 38.
(3).Ibídem, p. 43.
(4).Speer. A. Memorias. Barcelona. 1.973. p. 340.

El Reembarque de Dunkerque (II). El Contraataque de Arras, o Batalla de Arrás

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Pero el empuje alemán había tensado al máximo el hueco entre las divisiones panzer y las de fusileros. Era esto algo tan evidente que Winston Churchill comunicó por medio de un telegrama a Maurice Gamelin:

"La tortuga ha asomado la cabeza hasta muy lejos de la concha. Parece que poderosos golpes realizados desde el norte y el sur podría proporcionar sorprendentes resultados" (1).

Gamelin
se mostró poroso a la insinuación de Churchill y le dedicó tiempo a la idea.
Ironside se dirigió al Cuartel General del General Billote, allí también halló al General Blanchard, ambos se hallaban muy abatidos.
Fue lord General Gort quien aconsejó el día 19 de mayo a Inglaterra que considerase un plan de huida por mar. La Oficina de Guerra y el Almirantazgo comenzaron a trabajar en la Operación Dinamo. Quizás fuera por eso por lo que los dos comandantes franceses estuvieran tan dispuestos a ceder dos divisiones para el planeado contraataque en Arras, o quizás es que ya se había dado el visto bueno tras la propuesta de W. Churchill.
Liddell Hart comenta (2) que, en un principio el contraataque de Arras debió de haber sido ejecutado por la 5ª y la 50ª divisiones de infantería inglesas, y la 1ª Brigada de Carros de Infantería inglesa, mientras que los franceses debieron de haber colaborado con dos divisiones de fusiles y dos mecanizadas. Pero las prisas limitaron mucho el despliegue de fuerzas. Además el estado de las carreteras (repletas de refugiados a razón de los efectos generados por la propaganda de guerra aliada), las bajas acumuladas, y las necesidades defensivas de otros sectores del frente no facilitaron la rápida plasmación de los planes desde el campo de la teoría al de la praxis. Agrupar las fuerzas para el ataque se convirtió en un auténtico problema.
Por parte británica sólo se emplearon dos batallones de carros, (el 4º y el 7º RTR) que sumaban un total de 74 carros de combate. Los blindados, además recibieron el apoyo de otros dos batallones de infantería inglesa. Los franceses aportaron elementos blindados de la 3ª División Motorizada Ligera, (otros 70 carros), una batería de campaña, otra batería anticarro y un batallón de fusiles. Los ingleses usaron 58 Mark I, de blindaje ligero y armados con ametralladoras, y 16 Mark II (Matildas), con un cañón de a dos libras, 75 milímetros de blindaje imposible de penetrar por los PAK/37 alemanes, y un andar lento de 24 kilómetros la hora. Los franceses hicieron uso de los carros denominados por ellos "de caballería", o Somuas.
El martes 21 de mayo el comandante de la BEF; Lord Gort intentó golpear el cuello de la tortuga de la que hablaba W. Chuchill. Pero en realidad su operación ofensiva no fue más que una versión chapucera y reducida del ambicioso plan urdido por Gamelin. Pero como Gamelin fue sustituido por Maxime Weygand el 19 de mayo, (un oficial de estado mayor de 73 años) la operación se pospuso hasta que el nuevo comandante se hizo una opinión personal. Eso consumió tiempo.
La columna derecha británica tomó Duisans, dejando allí 2 compañías de fusiles y varias piezas anticarro para mantener la recién adquirida posición. Luego tomaron el pueblo de Warlus, venciendo una intensa oposición alemana. Acto seguido luchó contra la División de Infantería Motorizada de las SS "Totenkopf" en Wailly, dispersando a los soldados-políticos.
La columna izquierda tomó Dainville, derrotando en el proceso de esta guisa una columna motorizada, y tomando unos centenares de prisioneros. Los poderosos Matildas Mark II aplastaron a los pequeños PAK/37 alemanes, demasiado ligeros para penetrar su coraza. Pero más adelante, en Agny y en Beauvains se enfrentaron contra el mismo Rommel. Éste personalmente indicó a los artilleros de una batería de FLAK/88 los objetivos a batir a distancia de combate de entre los 1.200 y los 1.500 metros, mientras que las piezas anticarro disponibles, junto a la artillería orgánica divisionaria apoyaban por medio de la creación de una cortina de saturación. Acabaron por aparecer, avanzada la jornada algunos cazabombarderos Stukas.
La lucha fue dura, el ayudante de Rommel, un tal Most falleció al lado del famoso general alemán. Sangró profusamente por la boca hasta morir.
En este punto el ataque perdió mordiente y los ingleses se retiraron con los 400 prisioneros alemanes capturados, pero dejando sobre el campo más de la mitad de sus carros. Faltaban efectivos y Rommel había empezado a maniobrar en Arras amenazando a la fuerza inglesa con el flanqueo.
El ataque aliado fracasó por estas razones:

A).- Escaso apoyo de infantería.
B).- Casi nulo de artillería.
C).- Nulo de aviación.
D).- Pobre coordinación entre fuerzas francesas e inglesas.

En la historia oficial de la 7ª Panzer División de Rommel se declara que las pérdidas de aquella jornada ascendían a 86 muertos, 116 heridos y 173 desaparecidos, (la mayoría prisioneros). Estas bajas; 375 suman cuatro veces más el total de pérdidas habidas hasta aquel momento en la arremetida contra el territorio francés.
Tras este fracaso Lord Gort se dio cuenta que la única posibilidad era el repliegue sobre Dunkerque.
Pese a todo el día 22 de mayo prosiguió el avance hacia el Canal. Boulogne se rindió el 25 de mayo, allí peleo los Irish and Wels Guards, y la plaza de Calais, al mando del General de Brigada Nicholson aguantó hasta el día 26. Sea como sea, y pese a la heroica respuesta del General de Brigada a la propuesta germana de rendición (3) muchos de los 20.000 aliados no querían ya combatir, sobre todo las tropas de holanda y Bélgica, (sólo 4.000 eran ingleses). Tanto era así que Nicholson mando encerrar en las diversas bodegas de la urbe costera a las tropas holandesas.
En la noche del 23 de mayo la 1ª Panzer Division de Guderian estableció cabezas de puente sobre el canal Aa. Allí menos de una división de infantería francesa bloqueaba el camino, gran parte de la BEF estaba a 80 kilómetros tierra adentro, en el área de Lille. Fue en Lille donde parte del 1º Ejército Francés retuvo a la Whermacht cuatro días, permitiendo a ingentes masas de tropas aliadas replegarse a Dunkerque. Curiosamente en sus Memorias el general Heinz Guderian pasa de puntillas por la Batalla de Arras y sus efectos sobre el generalato, cargando, (eso sí) todas las responsabilidades de acciones posteriores únicamente en Hitler.
En la tercera entrega de este artículo veremos la falsedad de dicha afirmación.
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(1).Citado en VVAA, Guerra Relámpago, Madrid, 1.996, Tomo I, p. 77.)
(2).E. Rommel, Memorias, p. 32 y ss.
(3).“The answer is no, as it is the British army is duty to fight as well as it is the German´s”.

El Reembarque de Dunkerque (I). Introducción

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Tras la ruptura del frente francés en mayo de 1.940 la poderosa falange acorazada alemana, perteneciente ésta a tres cuerpos de ejércitos alemanes; el 15, el 41 y el 19, al mando respectivamente de los Generales Hoth, Reinhardt y Kleist avanzaron a buen paso siguiendo un eje este-oeste.
Los confiados alemanes, mientras las divisiones "panzer", (acorazadas) y "blitz", (rápidas) avanzaban a toda máquina hacia el Canal de la Mancha, se encargaron de que sus clásicas divisiones de fusileros, (que marchaban a pie y cuyo principal medio de transporte seguía siendo, al igual que en tiempos pretéritos el tiro de sangre caballar), avanzasen a marchas forzadas para crear prestas un muro defensivo por el flanco sur de esta sangrienta y esforzada guadaña blindada.
Pero para ser sinceros era el inestimable apoyo de la Luftwaffe (Fuerza Aérea Alemana), el brazo derecho de las "panzerdivisionen" en su constante lidiar. Es posible que su probada eficacia influyese a la hora de sobredimensionar sus capacidades a la hora de impedir la huida de la British Expedicionary Force, o "BEF", (Fuerza Expedicionaria Británica). Los aeródromos capturados se ponían en servicio en cuestión de horas con característica eficacia teutona.
Ya desde el día 15 de mayo el Cuartel General de Kleist había dado la orden de alto al 19 Cuerpo de Ejército Panzer de Guderian para que la infantería tuviese tiempo para crear el muro de contención al sur del eje de avance. En realidad Kleist únicamente obedecía las órdenes de su jefe; el Coronel General Rundstedt, que ya andaba preocupado por la seguridad de los flancos del avance alemán. La porfiada resistencia de tropas francesas en el pueblo de Stonne, situado a 20 kilómetros al sur de Sedán dio cuerpo a sus temores. En realidad la Batalla de Stonne había terminado el día anterior, pues Guderian había despachado a aquel lugar al antiguo regimiento de la guardia de Berlín, rebautizado por Hitler Regiment Gross Deutschland, (Gran Alemania), y a elementos de la 10 Panzer Division, pero como los franceses aún así se mostraron duros de roer mandó otras unidades de refuerzo que al final terminaron por doblegar al enemigo.
Los temores de Rundstedt tenían nombre y edad; Marne, 1914. En la Batalla del Marne el Ejército Francés, con la inestimable ayuda de la BEF contratacaron en el flanco del eje de avance del Ejército Imperial Alemán, (Reichsheer) convirtiendo una derrota en victoria defensiva. El Coronel General no deseaba que volviese a ocurrir debacle tal.
La realidad es que el 2º y el 9º ejércitos franceses se retiraban a buen paso. Además; Rundstedt contagió a otros generales, (y al mismo Hitler) sus temores. Guderian, hombre temperamental se enfrentó a Kleist, y mantuvo una dura conversación telefónica con su superior. Al final Kleist cedió, y le autorizó a avanzar 24 horas más, con el único objeto de ampliar la cabeza de puente para favorecer el despliegue de las divisiones de infantería. Pero en la práctica Guderian quiso ver en esta concesión una especie de carta blanca, por lo que se dispuso a alcanzar el Canal.
En la noche del 16 al 17 de mayo Kleist le dio de nuevo la orden de alto, y a las 07:00 de la mañana del día 17 le citó en un aeródromo cercano a la ciudad de Soize. Kleist venía muy sulfurado porque Rundtedt le había "apretado las tuercas", y para colmo en la discusión con Guderian éste no sólo no bajó la cabeza, sino que además forzó máquinas al ofrecer a Kleist la dimisión del cargo de comandante del 19 Cuerpo de Ejército Acorazado, y claro, Kleist aceptó, ordenándole que cediera el mando al general más antiguo que tuviese a su mando.
Rundstedt había insistido en su orden de alto porque esperaba en cualquier momento algún contraataque francés. Así que ordenó que los carros pararan en el río Oise hasta que la infantería hubiese asegurado el flanco sur. Pero como el comandante del Grupo de Ejércitos B tampoco quería que Guderian no estuviese al mando del 19 Cuerpo mandó al Coronel General Wilhem List, (que comandaba el 12 Ejército de Infantería Alemán, que avanzaba en la retaguardia del Cuerpo de Guderian) que fuera a hablar con el dolido, y temporalmente en "paro" comandante para intentar bajarle los humos a cambio de un compromiso.
El Cuartel General del 19 Cuerpo quedaría en Soize, pero Guderian podría hacer avanzar una amplia fuerza de reconocimiento con capacidad de combate. Guderian no podía mudarse de sitio, cierto, pero mandó tender kilómetros de hilo directo de campaña para mantenerse perfectamente informado… es más, en sus memorias Guderian se congratula de sí mismo por usar este método de comunicación y no la radio, así de esta guisa los servicios de radioescucha del OKH y el OKW no podrían enterarse de sus órdenes, como sí había sucedido anteriormente.
El día 17 de mayo ocurrió el ataque que temió Rundstedt. El orgulloso Coronel de Gaulle atacó a la 1ª Panzer División en Montcornet. Pero tras dura lucha el ataque francés se quebró por falta de tropas, efectivos y combustible. Guderian, con evidente mala idea omitió hacer referencias a ese ataque frustrado hasta el día 18 de mayo. Además la propaganda racista aliada que tildaba a los alemanes poco menos que vampiros diabólicos se les viró en contra, pues las vías estaban repletas de aterrorizados civiles que obturaban los movimientos militares; esto es, cerca de 2.000.000 de refugiados belgas y holandeses, y 8.000.000 de franceses.
Al atardecer del día 19 de mayo Guderian recibió el permiso para desplazar su Cuartel Genaral.
Cuando el 20 de mayo de 1.940 una unidad perteneciente a la 2ª División Panzer inserta en el Cuerpo de Ejército de Heinz Guderian llegó al Canal.
Más de 1.000.000 de soldados aliados quedaron embolsados. Absolutamente todo el Ejército Belga, 45 divisiones francesas y 9 británicas quedaron separadas del resto de Francia.