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La economía de guerra soviética durante la Gran Guerra Patria (X). Der Meister Korp

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Durante los planes quinquenales se había conseguido erigir una gran cantidad de áreas industriales en amplias extensiones del imperio soviético, muchas de ellas más allá de los Urales. La ingente cantidad de proyectos industriales planeados en los ambiciosos planes quinquenales se habían conseguido materializar haciendo uso de una cantidad limitada, pero gigantescas de plantas energéticas.
Esto se explica fácilmente.
En los países capitalistas occidentales el crecimiento industrial fue gradual, así que no es de extrañar que las plantas energéticas posean un tamaño moderado y sean más numerosas. En Rusia, el crecimiento de la industria pesada fue dirigido por el Estado, y además a toda máquina. Así que junto a los poderosos focos industriales se construyeron plantas capaces de crear la suficiente energía para alimentar a tanta maquinaria, (casi todas del tipo hidroeléctrico). El resultado es el ya descrito, un puñado de plantas aunque de tamaño descomunal.
Por lo general estas presas se encontraban en el centro de los grandes núcleos industriales. Sirva de ejemplo el caso moscovita. Casi todas las industrias del área fabril de la capital se alimentaban de una poderosa presa situada en el curso superior del Volga. No hemos de pasar por alto el hecho de que en Moscú se concentraba, por dejar constancia sólo dos muestras, el 60% de la industria óptica y una parte muy importante de la electromecánica. Mediante la destrucción concienzuda de un puñado de presas de los Urales innumerables fábricas hubieran tenido que parar su producción por falta de energía. Esto hubiera sido indudablemente un golpe descomunal para la industria pesada rusa. Para colmo, muchas de esas fábricas habían sido construidas con la colaboración de empresas alemanas… y esto hubiera facilitado un ataque alemán.
La idea de golpear las presas soviéticas surgió en la mente de los alemanes a raíz del éxito del ataque británico a la presa de Möhne. Albert Speer; ministro de Armamentos y Municiones quedó muy impresionado por el destrozo que había creado la Royal Air Force, RAF, (Real Fuerza Aérea). Evidentemente Speer se congratuló de que ese tipo de ataques no se volviesen a repetir.
En 1.943 se creo una unidad llamada “Cuerpo Meister”, cuyo objeto era bombardear una serie de presas soviéticas urálicas. Estos bombardeos de largo alcance se anularon con la excusa de que el frente se había contraído y las aeronaves no hubieran podido volver a sus bases. Al final, Hitler ordenó que el Cuerpo Aéreo Meister se usase para desarticular las líneas férreas rusas (con escasos resultados), pues los soviéticos se hallaban en plena ofensiva de invierno.
Así, una idea que nació con buen pie acabó en agua de borrajas, (afortunadamente para la causa aliada). Pero, ¿qué hubiera pasado si en vez de ataques aéreo Hitler hubiera ordenado ataques masivos de paracaidistas en estas presas? Es cierto que hubiera sido una especie de ataque con escasas posibilidades de no retorno para los supervivientes. Pero ya sabemos que en la guerra la supervivencia en el campo de batalla es un don supeditado a la victoria.
Sin duda no hubieran faltado voluntarios. Los fallschimjäger, (las “criaturas de Göering”) eran tropas muy motivadas y politizadas. Hitler, que tanto se quejaba de la falta de imaginación de sus mandos en más de una ocasión mostró esa falta de chispa de la que presumía. Cabe la posibilidad de que se acordase de Creta, aquella operación, (Merkur Operation) que tantas bajas costó a los fallschimjäger, pero que a la vez, tanta gloria les otorgó.

La economía soviética en la Gran Guerra Patria (IX). El Esfuerzo productivo (III)

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El modelo de carro de combate ligero T-50 fue anulado, y las fábricas que lo elaboraban pasaron a producir componentes del T-34, como la Factoría Nº 174 de Omsk, o la “Krasnoye Sormovo Zavod Nº 112 Imeni A.A. Zhdanov”.
En Stalingrado la Fábrica Barricada STZ, (“Barrikady”) fabricaba carros T-34, pero tras la ofensiva germana de 1.942 y la consiguiente destrucción de las fábricas de: Tractores, Barricada y Bandera Roja, la Fábrica Uralmash pasó de fábricar KV para centrarse en los T-34 en un intento de equilibrar las pérdidas de producción.
Los obreros de la Fábrica No.85 de Briansk, que en aquellos años se encargaba de reparar los carros de combate y cañones autopropulsados, recuerdan que después de iniciada la guerra la empresa pasó a laborar las veinticuatro horas al día. A pesar del bombardeo, la gente no abandonaba los talleres y seguía haciendo sus tareas. Nadie hablaba de la jornada laboral, uno continuaba trabajando mientras podía sostenerse en pie. De los fines de semana ni se acordaban. Cuando la planta fue trasladada a la zona del Volga, hubo que trabajar a la intemperie, bajo la lluvia y la nieve. Operando en esas condiciones, la empresa consiguió en varios meses cuadruplicar el volumen de la producción en comparación con la época de preguerra.
En el resto de países esas condiciones de trabajo eran sencillamente inimaginables.
En los Urales, antigua zona industrial de Rusia en la que se instalaron más de la mitad de las empresas evacuadas, fue creado un fuerte complejo económico de defensa. Era la única zona de la URSS que lo producía todo, empezando con los calcetines militares y terminando con la maquinaria más moderna. Hasta un 40% de la producción enviada al frente en los años de la guerra procedía de los Urales. Al mismo tiempo, se iban desarrollando las investigaciones fundamentales y aplicadas. Precisamente la zona de los Urales fue la cuna de los primeros obuses autopropulsados soviéticos en aquellos duros años.
Otra de las importantes bases de retaguardia fue la República de Tatarstán, en la región del Volga. Más de 70 empresas se trasladaron a esa zona desde la parte occidental de la URSS. En Tatarstán se arraigó la industria aeronáutica, de construcciones navieras y de equipos, así como la producción de municiones. En la capital tártara, Kazán, se fabricaba el modelo legendario U-2, avión que enseguida se hizo imprescindible en el frente. En un principio, esa nave no estaba habilitada para las misiones de combate y se usaba para el transporte de los heridos pero más tarde la transformaron en un bombardero ligero. Las “tortugas aéreas”, que es como los rusos llamaban cariñosamente a los U-2, provocaban primero sonrisas escépticas entre los alemanes pero al poco tiempo, cuando los bombardeos nocturnos de las posiciones del Eje se hicieron regulares, los mandos alemanes anunciaron una recompensa de 5.000 marcos para cualquiera que lograse derribar esos aviones.
Hacia finales de 1942, las empresas industriales de la URSS habían superado el nivel de la producción bélica de preguerra y para 1944 cubrían por completo las demandas del Ejército... siempre que los aliados cubrieran los sectores industriales deficitarios. Por otra parte, los nuevos equipos militares desarrollados en el país resultaron ser más baratos y sencillos que los alemanes. La Unión Soviética consiguió una superioridad cuantitativa (pese a que no cualitativa) sobre el adversario, y pudo hacerlo gracias a la ardua faena de todos aquellos que estaban en la retaguardia.
Lo alucinante es que pese a todo lo dicho muchos trabajasen con entusiasmo en aquellas industrias improvisadas en los Urales y en las ciudades no ocupadas, haciendo jornadas de 18 horas sin apenas comida ante la atenta supervisión de los comisarios del Pueblo, (que dicho sea de paso solían fusilar con notoria prodigalidad) y compartiendo un surrealista éxtasis patriótico mitad padrecito Stalin, mitad Iglesia ortodoxa. Quizás fuera por los efectos del lavado de cerebro, por el miedo a perder las raciones, incluso a la ejecución sumaria… pero personalmente creo que también influyó la mera necesidad psíquica. Las personas muchas veces nos vemos o sentimos obligadas a hacer cosas desagradables, cosas que nos agobian sobremanera y… quizás como una especie de medida profiláctica de carácter psíquico buscamos razones, explicaciones y cuando no las hallamos… las inventamos. Las consignas, los íconos, por muy irracionales que sean cumplen a la perfección esa función.

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Siberia no era únicamente, en la primera mitad del siglo XX un desierto de monótonas y gélidas coníferas, en ella ya había abundantes yacimientos de carbón, (Cuenca del Kuznets), y metales, (Urales). Es cierto que durante los años treinta se construyó mucho, pero los rusos siempre supieron que en aquellas extensiones del este existía un enorme potencial económico.
Con el paso del tiempo la URSS aprendió a racionalizar la producción de guerra. Por ejemplo, un avión Ilyushin 4 en 1.941 requería 20.000 horas-hombre, y en 1.943 el costo había bajado a 12.500. Un obús del 152 en 1.941 llevaba unas 4.500 horas-hombre, que posteriormente se redujeron en el año 1.943 a 2.400. Una ametralladora pesada DShK 12,7 en 1.941 exigía para su elaboración 642 horas-hombre, en 1.943 sólo requería unas 329.
Es precisamente en la retaguardia donde se hacía lo imposible, y a costa de un esfuerzo sobrehumano, para que el Ejército dispusiese de armas, municiones, alimentos y uniformes.
Al desencadenarse la guerra, la Unión Soviética movilizó el engranaje nacional en su conjunto, en un único bloque. La consigna de la época era “¡Todo para el frente, todo para la victoria!” Mucha gente entregaba su dinero y joyas personales al fondo de la defensa, donaba la sangre y asistía en las actividades de defensa antiaérea. Millones de mujeres fueron enviadas para cavar trincheras, fosos anticarro y otras fortificaciones defensivas.
La situación de la industria de defensa soviética en los primeros meses de la guerra era extremadamente complicada. La Alemania nazi usaba en el conflicto los recursos de los Estados satélites y de las naciones ocupadas de Europa (aunque de forma imperfecta), lo cual le proporcionaba una considerable ventaja económica, mientras que la Unión Soviética tenía sus principales capacidades industriales concentradas en la parte occidental del país, a lo largo del eje Leningrado-Moscú-Tula-Briansk-Jarkov-Dnepropetrovsk, de manera que más del 80% de las empresas de defensa, y en particular, un 94% de las plantas aeronáuticas se vieron al poco tiempo en la zona de las hostilidades o limítrofe con el frente. Así que a los “rojos” no le quedó otra que proceder al traslado de las empresas hacia el Este, a las provincias del Volga, Urales y Siberia.
Muchos obreros habían sido llamados a las filas o se habían enrolado como voluntarios, de modo que el trabajo en la retaguardia se endosó a las mujeres, ancianos y adolescentes, que a menudo se veían obligados a colocarse encima de algún cajón para alcanzar el mango de la maquinaria. Esas personas muchas veces no tenían ninguna profesión fabril e iban aprendiendo sobre la marcha.
Mientras que 1.940 la población empleada femenina era del 38%, en 1.942 ya rondaba un 53%. Sin embargo, en la Alemania de 1.943 aún había 1.300.000 mujeres empleadas en hogares ajenos, la mayoría de ellas de nacionalidad alemana (1).
En la URSS, “gracias” a las condiciones impuestas por el conflicto los trabajadores cualificados experimentaron una mejora sensible de sus condiciones laborales.
A pesar de la falta de equipos, materiales, energía eléctrica, piezas de repuesto y mano de obra cualificada, las fábricas se las ingeniaban para reanudar la producción en plazos muy reducidos. A menudo se planteaba la tarea de reiniciar las operaciones dos semanas después de efectuado el traslado. Algunas de las empresas evacuadas se ponían en marcha sobre las ruedas, a cielo descubierto. La gente trabajaba catorce horas al día incluidos los fines de semana, sin vacaciones, en unas condiciones de sobrecarga física, estrés y escasez de alimentos.
Sin reparar en los bombardeos aéreos que la Luftwaffe realizaba contra los centros industriales en la retaguardia soviética. Las fábricas de la zona del Volga, que producían carros de combate y aviones de guerra, fueron sometidas en la primavera de 1943 a bombardeos aéreos bastante frecuentes.
Hemos de tener muy en cuenta que los terribles recortes en bienes de consumo se hacían sobre una masa de ciudadanos que ya, durante los años treinta había sufrido recortes en este género de bienes para favorecer el rápido crecimiento de la industria pesada. Esto dio un menor margen a la población para superar su miserable situación. En algunas regiones toda la producción pasó a ser de naturaleza militar. Si la producción ya mermada de bienes de consumo era de un valor 100 en el año 1.940, en 1.943 pasó a tener un valor de 54, no alcanzando de nuevo el mismo nivel de 1.940 hasta 1.949.
Sí señor.
Los años cuarenta fueron durísimos para los pueblos que vivían en el Imperio Soviético.
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(1).-A.S. Mildward. La segunda guerra mundial 1939-1945 . Barcelona. 1.986. p. 258

La economía soviética en la Gran Guerra Patria (VII). El Esfuerzo productivo (I)

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El movimiento estajanovista se inició en el año 1.935.
El minero Stajanov, que trabajaba en una mina de la cuenca del Donetz, logró durante un turno de trabajo extraer 102 toneladas de carbón, es decir, catorce veces más de lo fijado por la norma. Stajanov se convirtió de la noche a la mañana en el ejemplo a seguir, en el arquetipo de trabajador modélico de la Unión Soviética, en el paraíso de los derechos del trabajador.
En los años treinta Rusia ya disponía de máquinas herramientas de fabricación propia y calidad bastante aceptable. Por ello la producción aumentó muchísimo. Como ejemplo sirva decir que en 1.940 sólo Moscú producía casi el doble de lo que fabricaba la antigua Rusia zarista de 1.914.
Salvo los 12.000.000 de evacuados, (que ya es gente), por lo general las autoridades soviéticas dejaron atrás a la inmensa masa de población. En un principio esta población, al menos una parte significativa de la misma recibió con esperanza a los alemanes, y éstos, en sus primeros avances se beneficiaron en numerosas ocasiones de la generosa y tradicional entrega eslava del pan negro con la sal.
Dejando de lado el grado de veracidad de las truculentas historias que la historiografía soviética narra acerca de la ocupación alemana, (violaciones en masa, canibalismo de tiernos bebés...) lo indiscutible es que los germanos en una gran cantidad de sitios no se dejaron querer, (a diferencia de los españoles de la "División Azul"). Su racismo les hizo perder una masa potencial de colaboradores. Su actitud segregadora y discriminadora, (sobre todo en Ucrania) consiguió que muchísima gente se replantease drásticamente su original buen talante para con los invasores. Por otra parte, la vorágine de destrucción que se cebó sobre Ucrania impidió una explotación beneficiosa del país para Alemania.
Una excepción a la norma fue el manganeso.
Alemania llegó a extraer importantísimas cantidades de manganeso de Ucrania, este componente vital a la hora de endurecer las planchas blindadas pesó mucho en la mente de Hitler a la hora de establecer sus prioridades en las campañas de 1.943 y 1.944 en las áreas mineras de Nikopol y Krivoi Rog.
En el cuadro de cabecera de la entrada podemos adivinar la magnitud del daño que produjo la invasión alemana en la capacidad de producción de la URSS.
Como podemos ver la producción de acero se redujo a más de la mitad, al igual que la capacidad energética. Durante el año 1.941 los índices de obtención de carbón igualmente se colapsaron, aunque a posteriori se fueron recuperando.
La extracción de petróleo sufrió un recorte importante, y eso que la ofensiva alemana de 1.942 sólo ocupó el relativamente pequeño foco petrolífero de Maikop, no alcanzando jamás los pozos del Bakú. Si Hitler hubiera tomado aquel enclave estratégico, (del cual se extraía el 80% del petróleo de la URSS) como él mismo planeó desde un principio los efectos sobre la capacidad operativa de las Fuerzas Armadas Soviéticas hubiera sido descomunal.
Pero el cuadro sólo muestra los descensos más conocidos. Por ejemplo, durante la guerra la producción de cemento bajó un 68% y la de textiles un 55%... podríamos seguir enumerando una larga lista de cifras deficitarias.
Todos estos datos nos han de servir de ayuda para entender el modo en que la URSS se impuso militarmente a Alemania. La brutal sobreexplotación a la que se vio sometido el proletariado soviético, (prácticamente en régimen de esclavitud) permitió sobrecogedoras cifras sectoriales de producción. Para colmo durante el año 1.942 la producción de acero rusa y británica juntas era inferior a la alemana, por eso los rusos tuvieron que “forzar la maquinaria productiva”.
En 1.942 la industria pesada siderometalúrgica y electromecánica soviética pasó a ser el 57% de la producción total.
Insisto.
De toda lo producido en el año 1.942 en la URSS el 57% pertenecía a estos sectores productivos. Pese a ello la producción de acero no llegó a la mitad de la de 1.940.
Respecto al PNB, este no alcanzó las cotas de preguerra hasta el año 1.944.
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(1).- Taibo C. La Unión Soviética 1.917-1991. Madrid. 1.993. p.14.

La economía soviética en la Gran Guerra Patria (VI).De mudanza (III)

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La poderosa Luftwaffe bombardeaba constantemente Bielorrusia con terrible precisión, sobre todo las vías férreas, provocando hasta 48 interrupciones importantes en el tráfico entre el 24 de junio y el 25 de agosto del primer año de guerra germano-soviética. Fue en estas condiciones como unas cien industrias de Bielorrusia fueron trasladadas a los Urales, sobre todo desde las poblaciones de Vitebsk y Gomel, aunque en unas condiciones caóticas y a costa de la pérdida de numerosas vidas.
La fabulosa emigración de personal y maquinaria hacia el inmenso este, (que en conjunto se hallaba casi deshabitado) produjo en toda la parte europea de la URSS enormes atascos en un cierto número de nudos ferroviarios, por ejemplo en Chelyabinsk (Urales), paso obligado hasta Siberia, y el Kazajstán.
Aunque gran parte de los viajes se hicieron antes del invierno, lo anticipado de éste hizo sufrir lo indecible a cientos de miles de personas. Las dificultades con que hubo de enfrentarse la industria soviética de armamentos trasladadas al este fueron enormes. No todos los trabajadores de las plantas evacuadas pudieron viajar al mismo tiempo que la maquinaria. En muchos casos, y por razones diversas, apenas un 40 ó 50 por ciento de los obreros acompañaban al equipo.
La red viaria no daba para más.
La rapidez de la blitzkrieg (1) alemana desbordó en parte la evacuación de la zona industrial del Donbass (2) al sorprender a los rusos en plena tarea. De esta forma se empezó a aplicar con todo rigor la política de tierra quemada, ordenada por Stalin para situaciones extremas en que no fuera posible salvar las fábricas, a fin de impedir que el invasor sacara beneficios de las instalaciones industriales. Pero no siempre fue así. Dos tercios de las fábricas de municiones ucranianas cayeron en manos alemanas, y de las 64 acerías sólo pusieron trasladarse 17. En un único almacén de Ucrania se hallaron 200.000 toneladas de metales procesados (3).
El avance alemán fue tan profundo, y las pérdidas de equipos tan vastas que los planes de mejora del material de guerra soviético tuvieron que esperar a favor de la producción en masa. Lo mismo que les ocurrió a los británicos tras la huida del BEF de Francia.
La gigantesca presa situada sobre el río Dnieper fue demolida a conciencia. El sabotaje de esa construcción y algunas más de tipo más pequeño, hizo que los alemanes no lograran reorganizar la producción de energía hidroeléctrica.
El desmontaje de los aparatos electrotécnicos de las plantas resultó todo un esfuerzo de carácter épico, ya que se llevó a cabo casi en el último instante, para no dejar sin fluido eléctrico a amplias zonas de la parte europea de la URSS que lo necesitaban para sobrevivir. Sin embargo, hubo ocasiones en que se esperó demasiado, pues costaba de ocho a diez días sacar los equipos. La presa de Kurakhouka fue destruida por los obreros al no ser evacuada a tiempo. En otra enorme instalación hidroeléctrica, (situada en el mismo centro del Donbass) volada parcialmente con dinamita, los alemanes no consiguieron poner en marcha las distintas instalaciones ni en el año y medio que las ocuparon. Las destrucciones fueron masivas. Se hicieron a conciencia y las reconstrucciones debían partir casi de cero.
En la zona que llegó a ocupar las tropas del Eje a finales de 1.941 albergaba el:

* 40% de la Población soviética.
* 60% de la industria soviética.
* 38% el ganado vacuno.
* 60% del ganado porcino.
* 63% del carbón.
* 60% del aluminio.
* 71% del mineral de hierro.
* 57% de la producción del acero laminado.
* 38% de los cereales panificables.
* 50% de los vegetales industriales.
* 95% de la remolacha azucarera.
* 41% de raíles de ferrocarril.

Además, no olvidemos por otra parte que el centro productor de Leningrado quedó aislado.
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(1).- La blitzkrieg, (Guerra Relámpago) es el nombre popular acuñado para definir la doctrina militar de ataque que implica un devastador bombardeo inicial, seguido del uso de fuerzas móviles atacando con velocidad, sorpresa y potencia de fuego para impedir que un enemigo pueda llevar a cabo una defensa coherente. Hitler no tomó jamás en serio el concepto al considerarlo ridículo.
(2).- El Donbass es una gran región minera e industrial del sudeste de Ucrania y el sudoeste de Rusia, trascendental por sus reservas de hierro y carbón. El área explotada de la cuenca carbonífera cubre cerca de 23.300 kilómetros cuadrados al sur del río Donets. Comenzó a excavarse a principios del siglo XIX. Para 1.913 la cuenca Donets producía el 87% de carbón en Rusia. La depresión carbonífera se une al rico depósito de hierro de Krivói Rog, donde fue instalada una ferrería en el año 1.872 en el Donetsk; para 1.913 extraía el 74% de toda la producción rusa de mineral de hierro. Al día de hoy la zona es la más grande región productora de hierro y acero de Ucrania, y uno de los principales complejos de industria pesada del mundo.
(3).- Burleigh. M. El Tercer Reich. Madrid, 2.000, p.537.

La economía soviética en la Gran Guerra Patria (V).De mudanza (II)

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El 17 de julio de 1.941 el Ayuntamiento de Moscú aplicó oficialmente el racionamiento del pan, la harina, los cereales, el pescado, el azúcar, los dulces y un numeroso catálogo de manufacturas para el consumo civil, campo este que no era prioritario, ni muchísimo menos, para el Partido. Las cartillas de racionamiento comenzaron a entregarse en los puestos de trabajo. Las personas dependientes y los niños las recibieron en sus casas. Era necesario inscribirse en una tienda en concreto y no se podían usar las demás. Las cartillas no podían renovarse en caso de robo o extravío (1).
Sobre todos los ciudadanos soviéticos se cernió la sombra del hambre, hermano eterno de la guerra.
Los preparativos para la evacuación de gran parte de las industrias estratégicas al este de los Urales ya estaban planeados desde antes del conflicto.
La Fábrica de Artillería Stalin se trasladó de Moscú a la región urálica de Miass en un tiempo récord.
Kaganovich fue el miembro del Politburó responsable de llevar a cabo esa masiva operación de transporte, poniendo en pie de guerra desde el primer día de la contienda los 2.000.000 de trabajadores de los ferrocarriles soviéticos. Como la Luftwaffe estaba muy ocupada dando apoyo a la Whermacht los ataques a este inmenso traslado de maquinaria no fueron especialmente onerosos. Aunque curiosamente algunas industrias hubieron de ser trasladadas por segunda vez ante el ataque alemán de 1.942.
Entre el 10 de junio y el 20 de noviembre de 1.941 1.000.000 de vagones cargados con material industrial fueron trasladados desde Ucrania, Rusia Blanca y los países bálticos al este. 10.000.000 de personas fueron evacuadas por ferrocarril, y 2.000.000 por vía fluvial. Junto a ellos millones de cabeza de ganado. Los evacuados se apelotonaban en compartimentos repletos y sin calefacción o en los “teploskki”, que no eran más que vagones de mercancías con literas de madera para 40 personas y una estufa que no siempre disponía de petróleo.
Cuando el germano Grupo de Ejércitos Norte avanzaba hacia Leningrado se decidió retirar la principal fábrica de carros de combate pesados, (serie Klimenti Voroshilov, KV). Pero a razón de las catastróficas pérdidas en carros la evacuación de la fábrica se dejó hasta el último momento. En agosto la fábrica de motores diesel de Járkov que suministraba motores a los carros de la serie KV de Leningrado hubo de ser retirada provocando la consiguiente escasez de plantas motrices. Así que 100 KV fueron dotados con motores de gasolina M-17 usados ya anteriormente en la serie de carros pesados T-35. El 10 de setiembre de 1.941 la Fábrica Kirovski de Leningrado fue alcanzada por varias bombas de aviación alemanas, este percance dificultó aún más su producción. Así que pese a todos los obstáculos, no fue hasta mediados de octubre de 1.941 cuando la susodicha factoría fue evacuada a Cheliabinsk para formar un nuevo complejo industrial que tuvieron a bien llamar Factoría de Maquinaria Pesada número 100 de Cheliabinsk, popularmente conocida como Tankograd, (la ciudad de los carros de combate). Como apunte anexo comentar que los carros pesados KV no sólo se fabricaron en Tankograd, sino también en la Fábrica Uralmash de Sverdlovsk.
A finales de agosto de 1.941 la principal fábrica de producción del carro medio T-34, la Fábrica de Locomotoras de Járkov (JPZ. Zavod Nº 183) empezó a ser trasladada a Nizni Tagil, donde recibió el nuevo nombre Fábrica Uralvagon Nº 183 I.V. Stalin, cuyo nombre completo era “Uralski Vagons Tritelny Zavod Nº 183 Imeni I.V. Stalina”. El primer carro de combate de esta nueva fábrica no salió de la línea de montaje hasta noviembre de 1.941.
A medida que el rápido avance alemán hacía peligrar más factorías, se aceleró la evacuación de Ucrania oriental, siendo desmontada a toda velocidad la gigantesca empresa de Altos Hornos de Zaporoznie, y el 7 de agosto tocaba el turno a la planta productora de acero situada en Dniepropetrovsk, con destino a los Urales, dedicada a la laminación de tubos.
Otro colosal esfuerzo resultó la implantación en el este de las plantas de acero de Zaporozhstal, (sita en Ucrania oriental). El desmantelamiento y la carga en camiones hasta la más cercana estación de ferrocarril se realizó sin interrupción, las veinticuatro horas del día, y a un ritmo absolutamente frenético bajo la mirada y los chillidos de los comisarios políticos. Las cifras proporcionan ya una idea de esta increíble operación de transporte, pues precisó 8.000 vagones de carga y 152 convoyes ferroviarios. Moscú fue la última zona industrial evacuada en gran escala, ya que no se inició ningún movimiento hacia el este hasta el 10 de octubre de 1941, cuando ya el peligro alemán era una evidente realidad.
A finales del mes siguiente habían sido evacuadas 498 fábricas y con ellas, a un tiempo, 210.000 operarios especializados. Semejante movimiento necesitó un total de 71.000 vagones de tren.
Igualmente se procedió a la urgente salida de las instalaciones fabriles de otras áreas amenazadas, tal como Voronez, Kursk y las provincias situadas arriba del Cáucaso, y en esta ocasión se evacuó hacia el este hasta las producciones agrícolas que podían aprovechar los invasores. Desde el 24 de junio hasta finales de septiembre de 1941, un total de 419 fábricas salieron desde Ucrania a la lejana y segura retaguardia soviética. La zona de Bielorrusia sufrió más dificultades de las previstas al ser ocupada por los alemanes en un tiempo realmente récord, y así se debió realizar la evacuación industrial casi ante los mismos ojos del enemigo.
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(1).- Braithwaite. R. Moscú 1.941. Una ciudad y su pueblo en guerra. Barcelona. 2.006. p.321.

La economía soviética en la Gran Guerra Patria (IV).De mudanza (I)

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Entre julio y noviembre de 1.941 fueron evacuadas al este 1.360 empresas de gran tamaño, junto a más de 10.000.000 de personas.
La evacuación de la industria soviética hacia el Asia Central, el país del Volga, los Urales y la Siberia Occidental se inició el 24 de junio de 1941, a sólo tres días de la fulgurante invasión hitleriana. La mayor parte de las fábricas que fueron trasladadas eran las que pertenecían a los núcleos industriales inmediatamente amenazados por los avances de las tropas del Eje, aunque también se reubicaron instalaciones claves de otros puntos más lejanos.
El curioso lector no debería dejarse llevar por falsas impresiones, Siberia no era un desierto antes de 1.941. Ya desde 1.939 un tercio del carbón, el acero y el hierro rusos se producían en esta salvaje e infinita tierra. Se habían levantado en el este 45 nuevas plantas eléctricas y 10 altos hornos, amen del área industrial de Magnitogorsk. Se perforaron nuevos pozos petroleros en el Daghestán, y todo ello gracias a la enérgica acción de los planes quinquenales.
Ya en la primavera de 1.941 se había dado la orden para que por parte de los comandantes de los distritos militares del oeste se tuviese preparada la evacuación inmediata de los objetivos militares y las plantas industriales más importantes; maquinaria, ganado, granos… (1).
De forma más organizada la gigantesca operación de transporte por ferrocarril se aceleró de forma muy significativa a partir del 2 de julio de 1941, con el traslado a Magnitogorsk, (tras los Urales) de la gran factoría siderúrgica de Mariupol, originalmente sita en Ucrania del sur, dedicada a producir planchas blindadas. Esta vez el Partido no actuó tan precipitadamente, pues el frente aún se hallaba a muchos cientos de kilómetros.
Al día siguiente, el Comité de Defensa del Estado decidía la reubicación de 26 fábricas de armamento de las regiones de Leningrado, Tula y Moscú en el este de la URSS, la Putilov entre ellas. Se trasladaron de Leningrado al sur de los Urales con unos horarios muy apretados y bajo duras condiciones. En esa misma semana partía en tren una parte significativa del equipo de ingenieros y operarios del departamento de motores diesel de la enorme Fábrica Kirov (de Leningrado), y la de Tractores (de Járkov), junto a otros muchos equipos vitales. De la misma forma, otra colosal factoría, dedicada a la fabricación de motores para carros de combate, salió con toda urgencia de Járkov a Chelyabinsk, más allá de los Urales.
La mayor parte de todas estas fábricas podían empezar su producción entre 6 y 8 semanas después de llegar a su punto de destino.
Por otra parte a primeros de julio, cuando estaba a pleno rendimiento la mayor evacuación industrial de la historia, el ya nombrado Comité de Defensa del Estado decidió la urgentísima reconversión de diversas industrias. Por ejemplo, la gran Fábrica Gorki de automóviles, (situada al este de Moscú) fue transformada en productora de motores de para carros de combate. Esta medida resultó a la larga muy beneficiosa, pues permitió formar las bases del vasto centro de fabricación de carros blindados que se extendía de la capital rusa a la zona del Volga y los Urales.
De igual forma, la industria de aviones civiles se vio sometida a la misma ordenanza para la producción de aparatos de guerra. Sin embargo, el esfuerzo de con un mayor mérito en materia de reconversión industrial sería para una ciudad sitiada por tierra; Leningrado.
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(1).- Braithwaite. R. Moscú 1.941. Una ciudad y su pueblo en guerra. Barcelona. 2.006. p.343.