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El bombardeo de Wieluń 01-09-1.939

Posted by Arcana Mundi

Siempre se ha tenido a bien en considerar el bombardeo de las posiciones polacas en la península de Westerplatte el primer acto de guerra de la Segunda Guerra Mundial en el teatro de guerra europeo, (en Asia ya llevaban tres años de guerra).
Sin embargo no todos opinan igual.
         Cuando dio comienzo la campaña polaca, de nombre en clave Caso Blanco, (en alemán “Fall Weiss”) el 1 de setiembre de 1.939 la Fuerza Aérea Alemana, (Luftwaffe) inició una serie de ataques en masa contra objetivos clave: concentraciones de tropas, aeródromos, puentes, vías férreas, centros de mando y control, etc. Antes de que el corriente  landser” alemán comenzase su ataque a Polonia, las aeronaves germanas ya estaban desde hacia horas a pleno rendimiento en su labor destructora.
         Múltiples enclaves urbanos fueron bombardeados en Polonia sólo el primer día de guerra. La razón por la que éste en concreto merezca una atención especial es doble. En primer lugar porque el múltiple bombardeo de Wieluń es considerado en la biografía oficial de la Segunda Guerra Mundial como el primer ataque a una núcleo habitado polaco, por lo tanto el primer acto de la Segunda Guerra Mundial europea. Sea como sea existen divergencias respecto a la hora exacta del primer ataque. La de las 04:40 AM la confirman varios testigos que aún hoy recuerdan la hora exacta del ataque alemán. El profesor e historiador polaco Tadeusz Olejnik afirma que la hora de ataque de las 05:45 AM no puede ser cierta, puesto que el ataque no hubiera cogido en la cama a la mayoría de la población. La segunda razón tiene que ver con la carga emocional y simbólica del ataque. Se ha hecho una analogía más o menos acertada, sobre todo en la historiografía polaca entre el ataque de Guernica y el de Wieluń. Ambos son considerados una muestra clara de cómo los regimenes fascistas, (especialmente el nacional socialista alemán) sienten un absoluto desprecio por la vida humana y cualquier consideración de carácter humanitario.
         El 01 de septiembre de 1.939 la Luftwaffe atacó a las 04:40 AM al enclave polaco de Wieluń. Esto es, cinco minutos antes de que el viejo acorazado alemán Schleswig Holstein hiciera llover sus granadas sobre las posiciones polacas de la península de Westerplatte. Sea como sea no hay nada seguro al ser tan estrecho el margen horario.
         Antes del primer ataque un Dornier DO 17P de reconocimiento partió para localizar e informar sobre el objetivo. Pese a sus esfuerzos la niebla hizo costoso localizar la población, de hecho hubo dos intentos. Según fuentes alemanas 29 cazabombarderos Junkers Ju 87B Stuka” pertenecientes al Sturzkampfgeschwader 76 que se hallaban bajo el mando del capitán Walter Sigel salieron del aeródromo de Nieder-Ellguth a las 05:02 AM del 01 de septiembre de 1.939. Unos veinte minutos más tarde la unidad alcanzó la pequeña ciudad de Wieluń sin oposición y dejaron caer 29 bombas de 500 kilos y 112 bombas de 50 kilos. Los atacantes estaban protegidos por los Bf 109D del Zerstörergruppe 2. La primera escolta debía partir a las 04:22 AM, (una escuadrilla) y la segunda a las 04:22 AM, (tres escuadrillas) pero ambas misiones fueron pospuestas por el mal tiempo que conllevó un pequeño retraso sobre los horarios previstos. La primera escuadrilla terminó por salir a las 04:50 AM y las otras tres a las 04:57 AM. Pese al pequeño retraso las condiciones meteorológicas llevaron a la pérdida total de un caza y su piloto cerca de Namysłów y otros dos tuvieron que realizar aterrizajes forzosos en Radziejów, los pilotos de estas dos últimas aeronaves sobrevivieron. No sus naves, que acabaron desguazadas por ser acabar siniestro total.
         Una segunda oleada de 29 “Stukas” del Sturzkampfgeschwader 2 Immelman comandada por el mayor Oskar Dinort atacó a su vez la ciudad poco después. El objetivo del I/StG 2 era una brigada de caballería polaca. Según parece un “Stuka” de esta unidad recibió el impacto proveniente de fuego terrestre, viéndose forzado a aterrizar cerca de la ciudad de Rubinitz volcando en el proceso.
A la segunda oleada siguió una tercera a las 02:00 PM.
En total 380 bombas de aviación que sumaban 46.000 kilos fueron lanzadas sobre la ciudad. Según los documentos alemanes el enclave seguía siendo presa de las llamas a las 06:00 PM. La pequeña ciudad acabó destruida entre un 70% y un 75%. En el centro urbano la aniquilación llegó al 90%. Respecto a las muertes civiles no hay datos claramente definidos, es más, la orquilla es extremadamente amplia. Se han manejado muchas cifras: 2.000, 1.300, 1.200, 100 e incluso 2.169. Esta última cifra es llamativa, pues jamás se han realizado estudios exhaustivos acerca de la mortandad en Wieluń. Ha habido autores que rebajan la cifra muchísimo. En el bando polaco se ha afirmado que jamás se sabrá la cifra exacta por el abandono del enclave por parte de muchos habitantes y la gran mortandad polaca que conllevó el alargamiento del conflicto mundial. También se ha dicho que lo alemanes enterraron en una ignota fosa común los cuerpos.
No hemos de olvidar que el acontecimiento histórico tiene una carga emocional en Polonia. Respecto a la intención criminal de los alemanes a la hora de atacar un pueblo indefenso por el mero deseo de crear miedo no fue tal. Los documentos alemanes indican que el objetivo del ataque fue dañar a los efectivos militares polacos que hacía poco había sido localizada en el núcleo urbano. Esas fuerzas ya no se hallaban allí, además, la niebla dificultó en gran medida las operaciones, de hecho la Luftwaffe perdió varias aeronaves. El primer ataque afectó gravemente al Hospital de Todos los Santos pese a que éste mostraba en su tejado una gran cruz roja. Según declaró el director del hospital Zygmunt Patryna 26 pacientes, 2 monjas, 4 enfermeras murieron en el ataque.
En los años 1.978 y 1.983 se celebraron en Alemania juicios para aclarar que había ocurrido en el ataque al hospital. La conclusión a la que llegó la fiscalía alemana fue que la niebla y la escasa luz en aquel horario, todavía nocturno conllevó que los pilotos alemanes no supieran a ciencia cierta a que estaban atacando.
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La “provocación de Gleiwitz” (II).Algunas preguntas 31-08-1.939

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Hasta aquí la versión oficial, no obstante, no sería nada sorprendente plantearse ciertas cuestiones tras reflexionar en tal rocambolesco acontecimiento.
         Hitler no mencionó directamente la “provocación de Gleiwitz” en su discurso ante el Reichstag en la mañana del 1 de setiembre de 1.939. Sin embargo sí hizo referencias a numerosos incidentes fronterizos en la noche anterior. Según sus palabras estos sumaron catorce, tres de ellos de cierta importancia. El Fhürer afirmó que tropas polacas habrían abierto fuego a territorio alemán. Como consecuencia de esas numerosas muestras de hostilidad Hitler aseguró a la nación alemana que los polacos serían recompensados “bomba por bomba”.
         El Ministerio de Asuntos Exteriores publicó con posterioridad una lista de informes oficiales de incidentes fronterizos graves que se saldaron con docenas de muertos a partir del 25 de agosto de 1.939. En relación a Gleiwitz se da la noticia de dos incidentes el día 31 de agosto. El primero se refiere a la Oficina de Aduanas de Gleiwitz; un ataque polaco que fue repelido al parecer con fuego antiaéreo alemán, (posiblemente piezas “Flak” del 20). El segundo incidente se refiere a la emisora de radio que a las 20:00 horas unos insurgentes polacos ocuparon. Estos insurgentes fueron desalojados por la policía guardafronteras alemana. En la lucha un insurgente perdió la vida.
         En 1.951 Edmund Osmańczyk afirmó que los alemanes prepararon más de 200 acciones de falsa bandera de las que llegaron a realizar decenas de ellos con un claro fin propagandístico. Estas acciones serían las falsas pruebas de las denominadas “provocaciones polacas”. Teóricamente las simulaciones de ataques polacos a enclaves alemanes tendrían por objeto poner en tela de juicio la validez moral de la alianza defensiva de los aliados occidentales con Polonia. De esta guisa Hitler apartaba la terrible posibilidad de una guerra en dos frentes.
         En esta historia hay a nuestro entender aspectos que no encajan:

1. La ausencia total de testimonios fotográficos.
2. Lo paradójico de la afirmación de que el grueso de la información nos halla llegado a través de los Juicios de Nuremberg. Las operaciones de falsa bandera se ejecutan siempre para ser ampliamente aireadas.
3. Los testimonios en más de una ocasión son contradictorios, pese que a que ¡a todos ellos se les ha dado credibilidad! Algunos afirman que los atacantes iban vestidos de soldados polacos, otros de civil. En Gleiwitz se hallaban estacionadas miles de tropas alemanas a la espera del inminente ataque  a Polonia, (en un número muchísimo mayor que los guarda-fronteras). De hecho, la campaña polaca implicó para los colegios cercanos a la frontera que el inicio del año escolar, que generalmente daba comienzo el 15 de agosto se retrasase. Las principales escuelas fueron usadas para dar acomodo a las tropas alemanas.
4. La ausencia de lógica de la misma razón de ser de la operación, cuando era evidente que el detonante de la guerra fue la situación de la minoría alemana en Polonia. Era vox populi que gran parte de la población alemana que habitaba tierras polacas era maltratada por los nacionalistas polacos, el caso más sangrante fue la muy poco conocida masacre de Bromberg. Desconocimiento característico de la vieja máxima de que la historia la escriben los vencedores.
5. ¿Si se generaron un tan hinchado número de incidentes fronterizos, por qué se les antojó a los gobernantes alemanes incidir tanto en la ejecución de una operación de falsa bandera en Gleiwitz? ¿Era necesaria esa “excusa” adicional?
6. Muchas obras de autores de la altura de Mark Mazower, o biografías de personajes históricos de primer orden como el jefe militar alemán Erich von Manstein aseveran que Hitler creía firmemente que los franceses e ingleses no irían a la guerra por Polonia. Esta seguridad le venía dada por la palabra de su ministro de asuntos exteriores; Ribbentrop y por sus conclusiones personales, para nada pueriles. Si esto fue así no parece muy probable que la “provocación de Gleiwitz” se generará para evitar la entrada en el conflicto de los aliados occidentales de Polonia.

         De todo este confuso asunto sólo emerge con claridad una cosa: que, en las horas que precedieron al inicio de las hostilidades hubo numerosos enfrentamientos entre irregulares polacos y regulares, o auxiliares, alemanes (SS, Feldgendarmerie, guarda fronteras, etc.) y que tales enfrentamientos tuvieron lugar en territorio alemán. Además, no hay que perder de vista que a nadie se le escapaba ya por esas fechas que el enfrentamiento armado era más que probable. La situación política era muy volátil y los polacos no ignoraban la gran acumulación de personal militar alemán en sus fronteras.
         La emisora de radio y la torre de transmisiones, enteramente construida de madera, aún se conservan en buen estado, al norte de la actual Gliwice entre las calles Tamogorska y Lubliniecka, junto al enlace de la circunvalación, (carretera nacional cuatro) con la carretera número setenta y ocho. La torre actual es conocida por los polacos como la “Torre Eiffel de Silesia”. Ésta puede visitarse algunos días a la semana.
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La “provocación de Gleiwitz” (I).La operación 31-08-1.939

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A esta operación también se la ha denominado por el nombre en clave de "Operación Himmler", no obstante esto es incorrecto. Otra denominación errónea es la de “Operación Tannenberg", (en alemán Unternehmen Tannenberg). En realidad ésta última consistió en una acción completamente diferente: el asesinato de decenas de miles de representantes de las capas dirigentes polacas inmediatamente después de la ocupación de los territorios de Polonia por la Wehrmacht. Los preparativos para este genocidio (según la historia oficial) fueron realizados por Heydrich, a quien también se le atribuye la supervisión de la “provocación de Gleiwitz”. Pero esta coincidencia en el mando y control no ha de llevarnos a confusión. En realidad la correcta denominación de este acontecimiento histórico seria precisamente “la provocación de Gleiwitz”.
Gleiwitz, (hoy llamada Gliwice) era una pequeña localidad alemana muy cercana a la frontera germana-polaca de 1.939. Allí se hallaba una emisora de radio de cierta potencia. La versión oficial asegura que las Waffen SS decidieron montar una operación de falsa bandera para de esta guisa crear una quimérica legitimidad para el inminente ataque de Alemania a Polonia, en resumen, generar un casus belli.
La Operación fue preparada por el jefe del Servicio de Seguridad (“Sicherheitsdienst”) o SD, y la Policía de Seguridad. Reinhard Heydrich sería el superior inmediato del SS-Sturmbannführer Alfred Helmut Naujocks, director de SD. Los atacantes fueron siete y fingieron ser  civiles silesianos insurgentes. En la tarde del 31 de agosto Heydrich comunicó la contraseña que daba inicio a la operación: “La abuela murió”, (en alemán “Grossmutter gestorben”).
En la noche del 31 de agosto de 1939, este pequeño grupo de agentes alemanes, vestidos con uniformes polacos (1) fue dirigido sobre el terreno por Naujocks y acabó por apoderarse de la emisora de radio (en polacoradiostacja) de Gleiwitz, y emitió un breve mensaje antialemán en polaco, (las fuentes varían en el contenido del mensaje). El objetivo de los alemanes era hacer pasar el ataque y la difusión radiada como obra de saboteadores nacionalistas polacos.
Estos agentes accedieron a la emisora por la puerta trasera del edificio sin encontrar ningún tipo de obstáculo. En la sala de la emisora de radio encontraron a tres técnicos en la compañía de un agente de policía.
Estas cuatro personas fueron retenidas en el sótano.
Desde el principio comenzaron a ser evidentes hasta que punta la operación era una auténtica chapuza. Para empezar no hallaron micrófono alguno con el que lanzar al éter sus mensajes incendiaros. Tras pasar diez minutos enteros buscando algún dichoso micrófono renunciaron a su empeño y decidieron usar otro más limitado que se utilizaba un puñado de veces al año para avisar a los oyentes de la zona de la llegada de tormentas.
Según la declaración de Naujocks extraída por sus captores tras la guerra, el grupo comenzó a leer el mensaje en idioma polaco a lo largo de varios minutos, pero al parecer los oyentes sólo oyeron nueve palabras: ¡Atención Gleiwitz! La radio está en manos de Polonia. Luego por razones desconocidas la radio permaneció en silencio.
Para que el ataque pareciera más convincente, los alemanes trajeron al lugar a Franciszek Honiok, un silesiano conocido por simpatizar con la causa polaca y que había sido detenido el día anterior por la Gestapo. El señor Honiok estaba vestido para parecerse a un saboteador, (ignoramos que aspecto específico tiene un saboteador) y luego fue asesinado por medio de una inyección letal, aunque luego rociaron el cadáver con un cierto número de balas, abandonandolo con posterioridad en la zona para aparentar que fue abatido durante el ficticio ataque a la estación. Sus restos fue posteriormente presentado como prueba de la agresión a la policía y la prensa.
Además de Honiok, se hicieron uso de otros prisioneros del campo de concentración de Dachau para apuntalar otras operaciones de falsa bandera. Los alemanes se referían a ellos por el código de enlatados, (en alemán "Konserve"). Por esta razón, algunas fuentes se refieren incorrectamente al incidente como "Bienes de operación en conserva”. En realidad el incidente de Gleiwitz formaría parte de una operación más amplia, llevada a cabo por las fuerzas de la Abwehr y las SS. Al mismo tiempo, como el ataque Gleiwitz, hubo otros incidentes, al parecer siempre orquestados por Alemania a lo largo de la frontera germano-polaca, con el fin de hacer creer a la opinión pública de otros países que Alemania había sido víctima de la furia polaca. Se habló de veintiún incidentes fronterizos.
El 31 de agosto de 1.939, a las 22:30 las emisoras de radio germanas estatales, (“Deutschlandsender“) emitieron un mensaje global sobre alas que calificó "provocaciones polacas”.
Al día siguiente del ataque Gleiwitz, (1 de septiembre de 1.939), Alemania puso en marcha la operaciónFall Weiss; la invasión de Polonia. El mismo día, en un discurso en el Reichstag, Adolf Hitler citó veintiún incidentes fronterizos, tres de ellos considerados por él mismo muy serios.
Según parece corresponsales estadounidenses fueron convocados a la escena al día siguiente.
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(1).Al parecer Heinrich Himmler había pedido a Canaris, jefe del servicio de inteligencia alemán, (“Abwehr”) que le cediera 150 uniformes polacos para ser utilizado en tres operaciones diferentes.